INTRODUCCIÓN: HISTORIA DEL CAFÉ FILOSÒFIC LÀIC
El café filosófico es una práctica social de la filosofía inspirada en la tradición francesa de los cafés literarios ilustrados del siglo XVIII y que se ha desarrollado en Francia desde el año 1992, cuando Marc Sautet ideó la fórmula en el Café des Phares de la plaza de la Bastilla, donde los domingos por la mañana se reunía con varias personas para hablar de cualquier tema desde una perspectiva filosófica.
Se trata de una reunión de aproximadamente dos horas de duración sobre una cuestión que se elige con antelación y por consenso entre los participantes. El tema se introduce brevemente por la persona que lo propuso. Posteriormente se inicia una discusión filosófica conducida por un animador. No se trata de una clase de filosofía ni de una conferencia, sino de un debate en el que todos pueden y deben expresarse.
Los adversarios del café filosófico ven en él una mera charla de café y en todo caso la reducción de la filosofía a la exposición de meras opiniones, como en la caverna de Platón; es decir, la práctica de la doxología, que confunde discutir con filosofar.
Sus defensores vemos una gran posibilidad democrática de hacer posible la educabilidad filosófica de todas las personas, la posibilidad de aprender a filosofar con la discusión mediante un trabajo colectivo de crítica a los prejuicios. Por eso es importante el grupo para compartir un enfoque filosófico que incluye esfuerzos de problematización, conceptualización y argumentación racional, básicos en la filosofía. El trabajo en grupo se opone a la soledad del pensamiento riguroso del investigador y apuesta por que la filosofía salga del ámbito profesional y posibilite que cualquier persona dialogue en diferentes ágoras.
Se sigue en parte el modelo de Sócrates que abordaba a sus interlocutores de uno en uno y les sometía a un encadenamiento implacable de preguntas y razonamientos para llegar a un punto determinado. Pero en el café filosófico sólo hay un animador que pretende que sea el grupo el que llegue a sus propias conclusiones. Se trata de discutir sobre un tema a fin de intercambiar puntos de vista, inquietudes y esperanzas, partiendo de que el pensamiento no es sólo una caja de herramientas para resolver problemas prácticos y cotidianos sino que nos da la posibilidad de plantearnos preguntas que vuelven más apasionante la vida.
Se trata de llegar a “momentos filosóficos”, es decir, pensar y concebir filosóficamente nuestra propia vida y provocar en nosotros mismos la reflexión, sobre aquellos problemas que nos preocupan, con el propósito de vivir de una manera más racional y sensata.
El café filosófico es una especie de democracia a pequeña escala en la que cada uno intenta aprender de los demás dialogando acerca de temas que consideramos importantes o interesantes, pero que a menudo dejamos pasar porque no tenemos el tiempo o el foro para reflexionar sobre ellos. Son temas que nos obligan tanto a pensar para resolver problemas prácticos como para desarrollar nuestra capacidad de intercambiar ideas, analizar de manera crítica, y de poner a prueba nuestras convicciones y nuestra propia personalidad.
¿POR QUÉ EN LA UNESCO?
Desde su creación, la UNESCO ha aplicado los ideales que inspiraron su Constitución. Estos ideales provienen de la renovación de la tradición filosófica. Durante la primera conferencia de la UNESCO (Londres, 1945), León Blum, su Vicepresidente, señaló que la Guerra había sido esencialmente "ideológica" y que ya no era suficiente desarrollar y mejorar la educación, la cultura y la ciencia; sino que además la democracia y el progreso debían estar presentes en la sociedad a través de medios morales e intelectuales que ayudaran a construir un mundo libre de ignorancia, de prejuicios, de odio, de fanatismo y de oscurantismo.
El Preámbulo de la Constitución de la UNESCO, aprobado el 16 de noviembre de 1945, afirma que la Segunda Guerra Mundial fue "una guerra posible gracias a la negación de los principios democráticos de la dignidad, la igualdad y el respeto mutuo de los hombres" y en la primera cláusula afirma "puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde los baluartes de la paz deben erigirse".
La UNESCO trata de difundir, implementar y popularizar una cultura filosófica internacional destinada a reforzar el respeto a la persona humana y el amor a la paz, la comprensión mutua, la solidaridad intelectual y moral, y el compromiso con un ideal de cultura. Desde mediados del siglo XX, cada vez con mayor énfasis, la UNESCO ha ejercido una tenaz defensa de las disciplinas filosóficas como único medio insustituible para hacer viable la construcción de una paz para toda la humanidad.
El panorama actual es apocalíptico: conflictos que estremecen al mundo; imparables abusos de poder de las grandes potencias; genocidios cometidos por regímenes totalitarios; terrorismo creciente; debacle económica con desempleo, hambre y desintegración social; deterioro de la vida democrática en muchos países; terrible contaminación ambiental producida por una industria que alimenta la sociedad de consumo y del despilfarro; pandemias y otras perversidades que amenazan la supervivencia del hombre en el planeta.
¿POR QUÉ LA FILOSOFÍA?
La UNESCO propone el resurgimiento de la filosofía como el único medio para hacer frente a la temible desintegración colectiva y para cambiar el pensamiento de los seres humanos, un cambio basado en la reflexión y el diálogo. En varios documentos, como la “Constitución de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura”, aprobada en Londres el 16 de noviembre de 1945; la ”Declaración de París por la filosofía”, del 16 de febrero de 1995; y el ”Informe del Director General respecto a una Estrategia Intersectorial sobre la filosofía”, del 28 de febrero de 2005, se advierte al mundo entero que “la reflexión y el análisis filosóficos están innegablemente vinculados al establecimiento y mantenimiento de la paz, y que la UNESCO interpreta la filosofía como una forma de abordar los problemas universales de la vida y la existencia humanas y de inculcar a las personas una manera de pensar independiente. La filosofía se sitúa en la médula misma del saber humano. Las cuestiones más importantes de las que se ocupa la UNESCO, por ejemplo la educación para todos, la diversidad cultural, la ética de la ciencia, los derechos humanos, las sociedades del conocimiento, la democracia, el diálogo intercultural y religioso, y el diálogo entre las civilizaciones, necesitan contar con sólidos cimientos filosóficos y estar dotadas de rigor analítico y conceptual”.
La publicación de la UNESCO “La filosofía, una escuela de la libertad” (2011), nos insta a pensar que la filosofía debe también formar parte de la esfera política, porque la política no puede basarse solo en un puro y duro pragmatismo, sino que debe estar en correlación con la ética y con una idea clara del país que queremos. Un país en donde la opinión de los ciudadanos valga; en donde exista un auténtico sistema de justicia y un diálogo productivo entre los grupos, culturas y sectores. Un país que defienda el laicismo, el cual implica la aceptación y validación de la pluralidad de concepciones del mundo y en donde los ciudadanos tengan la fuerza moral de hacer valer sus potencialidades creadoras. La introducción de la filosofía en la plaza pública deberá estar dirigida a la conformación de una conciencia ciudadana lúcida, desalienante y crítica. El concepto de “filosofía”, con su riqueza semántica, hace referencia constante a un pensamiento crítico y autónomo, que se ocupa tanto del aprendizaje para el pensar argumentativo y lógicamente correcto, como en su dimensión ética.
Podemos citar al filósofo Karl Jaspers, que magistralmente explica no sólo sobre los orígenes del filosofar, sino también sobre cómo esos inicios pueden situarse en la niñez. Jaspers señala lo irremplazable que resulta el hecho de filosofar al ser humano. El pensador señala que encontramos el significado no de sabio (sophós), sino de amante del conocimiento (philósophos) “filosofía quiere decir: ir de camino”. Y por tanto “sus preguntas son más esenciales que sus respuestas y toda respuesta se convierte en una nueva pregunta”. Describe el origen de la filosofía en un devenir histórico a través del asombro, la duda, las experiencias y la comunicación con el otro. Nos asombramos ante la realidad y eso nos mueve vitalmente. Esa actitud de cuestionamiento existencial, se encuentra ya en la niñez y adolescencia, en las numerosas “sabias” preguntas de los niños que procuran indagar la realidad, la propia identidad y su proyecto de vida. Se puede considerar junto a Jaspers que filosofamos a partir del ejercicio pleno de la propia condición humana a lo largo de la vida, desde nuestra historia, lengua y cultura.
DÍAS INTERNACIONALES Y MUNDIALES RELACIONADOS CON LA FILOSOFÍA
Día Internacional de la Democracia (15 de septiembre)
La democracia es un valor universal basado en la voluntad libremente expresada de los pueblos de determinar su propio sistema político, económico, social, cultural, y en su participación plena en todos los aspectos de la vida. No existe un modelo único de democracia; pero siempre se debe fomentar, consolidar y mejorar.
Día Mundial del Librepensamiento (20 de septiembre)
El librepensamiento consiste en la manera de pensar de las personas sobre la base del análisis imparcial de hechos, siendo dueñas de las propias decisiones, sin imposición dogmática de ninguna institución, religión, tradición, tendencia política o movimiento que busque imponer su ideología o cosmovisión.
Día Internacional por la Tolerancia (16 de noviembre)
La tolerancia es el respeto, la aceptación y el aprecio de la riqueza de las culturas de nuestro mundo y de las diferentes formas de expresión de ser humanos. La fomentan el conocimiento, la apertura de ideas, la comunicación y la libertad de conciencia. La tolerancia es la armonía en la diferencia. No sólo es un deber moral, sino una obligación política. Es la virtud que hace posible la paz y que contribuye a la sustitución de la guerra por la cultura de paz. La tolerancia no es concesión, condescendencia ni indulgencia; sino el reconocimiento firme de los derechos humanos universales y de las libertades fundamentales de los demás.
Día Mundial de la Filosofía (3r jueves de noviembre)
Instituido por la necesidad de la humanidad de reflexionar sobre los acontecimientos actuales, hacer frente a los desafíos que se nos plantean y colaborar en la búsqueda universal de valores éticos compartidos. La filosofía puede ayudar a esta reflexión.
Día Internacional del Laicismo y Libertad de Conciencia (9 de diciembre)
El librepensamiento nos conduce a la libertad de conciencia y a la apuesta por una convivencia sin dogmas. Los tres conceptos, Librepensamiento, Laicismo y Libertad de Conciencia, dibujan un triángulo de vida. Se conmemora a los hombres y mujeres que han abogado por una separación real entre el Estado y cualquier confesión religiosa. Se recuerda el hito histórico de la Ley francesa de 1905 de la separación entre Estado e Iglesia. La libertad individual es el único marco que delimita las creencias de las personas. Es inaceptable cualquier tratado que ligue las relaciones del estado a las diferentes congregaciones religiosas y a su sostenimiento económico.
Día Internacional de los Derechos Humanos (10 de diciembre)
El ideal común al que aspiran todas las naciones y pueblos es el respeto a los derechos básicos e inalienables de todas y cada una de las personas. Cada día del año es un día Derechos Humanos, pues nos pertenecen a todos por igual, en todo momento. La Declaración Universal de los Derechos Humanos del 10 de diciembre de 1948 es un documento histórico que en 30 artículos detalla los derechos y valores fundamentales civiles, culturales, económicos, políticos y sociales que nos unen, como comunidad internacional.
Día Mundial del Escepticismo, Pensamiento Crítico y la Razón (20 de diciembre)
Se conmemora en el aniversario de la muerte de Carl Sagan, importante astrónomo que trabajó en investigaciones de Marte y riguroso divulgador científico. “Carl Sagan nunca quiso creer, él quería saber”. El pensamiento crítico es el proceso mediante el cual se busca una solución a un problema a través de la evaluación racional de la evidencia disponible. El pensamiento crítico no está condicionado por ningún tipo de creencias.
LA PRÁCTICA FILOSÓFICA
Filosofar como Sócrates
El propósito es acercar la filosofía al público en general, recuperando sus raíces socráticas; es decir, una filosofía encarnada en la vida cotidiana, una filosofía que nos ayude a comprendernos mejor a nosotros mismos, a ver la realidad con mayor claridad y a vivir mejor, como solían hacer los filósofos griegos clásicos. El modelo a seguir es hacer posible una “filosofía popular”, capaz de llegar a todos los públicos.
El método socrático “la ironía mayéutica” es básico para iniciar una discusión filosófica que ayude a las personas a ser ciudadanos reflexivos, críticos y responsables a través del diálogo filosófico. La mayéutica socrática “arte de parir ideas” es una poderosa técnica para empezar a pensar y evitar seguir viviendo como meros sonámbulos. Provocar el pensamiento es el arte de hacerse preguntas; pues tan importante es aprender como desaprender. No hay que aprender principios sino sólo desmontar algunos para poder pensar por nosotros mismos. Nietzsche afirma “no hay duda de que es la certeza absoluta lo que nos vuelve locos”.
El concepto de “dialéctica” se refiere al “arte de la discusión”, “dia” en griego significa “el uno con el otro” y “legein” significa “hablar”; pero la discusión no tiene nunca un sentido peyorativo, sino “examinar atentamente una cuestión o situación entre varias personas”. Para entender la dialéctica podemos concebirla como una oposición entre ideas y entre términos. Dialogamos incluso en el soliloquio silencioso, que no es sino “diálogo con uno mismo”, en palabras de Machado “converso con el hombre que siempre va conmigo”. La dialéctica nos lleva a la oposición de ideas contrarias y a las contradicciones que pretendemos resolver; porque para la dialéctica no existe nada dado de antemano. El verbo legein y la contradicción emerge del mismo concepto de logos o razón.
La práctica filosófica es algo ajeno al filósofo actual que se ha convertido casi exclusivamente en un profesional puramente teórico o académico. Pero la práctica filosófica quiere romper esa tradición y propone una renovación de la filosofía para encontrar su genuino sentido: abrirla al público; pero huir de la superficial y deleznable autoayuda. Hacer que cada persona sea filósofo y ponga a prueba su pensamiento individual o grupal frente a la realidad más evidente: la totalidad del mundo, incluida la existencia humana.
La práctica filosófica viene determinada por tres operaciones básicas diferentes: la identificación, la crítica y la conceptualización.
Identificar. Para identificar es necesario conocer la diferencia. Nombramos las cosas para ser capaces de distinguirlas, el nombre propio singulariza, el nombre común universaliza. Nada puede pensarse si no es en relación con las otras cosas.
Criticar. Todo pensamiento está obligado a una actividad crítica. Para identificar debemos pensar “lo otro”, para criticar debemos pensar “a través de lo otro”, pensar de modo diferente a nuestro modo habitual de pensar. No es el objeto lo que cambia, sino el sujeto.
Conceptualizar. Si identificar significa pensar lo otro a partir de mí mismo y criticar significa pensarme a mí mismo a partir de lo otro, conceptualizar es pensarme simultáneamente a mí mismo y a lo otro.
FUNCIONAMIENTO DEL CAFÉ FILOSÓFICO
En la sesión inicial, o cuando se incorpora un nuevo participante, se explica brevemente ¿qué es un Café Filosófico? Al final de cada sesión, por consenso, se elige el siguiente tema a tratar para que los participantes tengan tiempo de reflexionar sobre el mismo. También se concreta el día para celebrar la siguiente sesión. Las reuniones son un lunes de cada mes y la hora de 19 a 20:30 horas.
Todo el grupo actúa como moderador de las intervenciones. Las participaciones se solicitan levantando la mano, para que todos observen el orden de las mismas y tengan en consideración el tiempo de los demás. Cada participante habla cuando le llega su turno. No se puede interrumpir a quien está en el uso de la palabra. El tiempo de cada intervención es limitado. Se fomenta la intervención de todos los participantes, teniendo prioridad la persona que todavía no ha hablado o quien ha sido aludido en el debate, para replicar o matizar su intervención.
La exposición inicial la realiza la persona que ha propuesto el tema. Se comienza con una exposición breve, como máximo de 15 minutos. Se comienza el debate con preguntas y comentarios de los participantes. Las intervenciones duran unos 5 minutos, con cierta flexibilidad.
Cualquier participante puede lanzar alguna pregunta “desestructurante”, que obligue a enfocar el tema desde otra perspectiva o retomar temas que se han dejado de lado. Se evita la clase magistral o las conferencia. Se procura que los participantes confronten sus ideas, dialoguen y saquen sus propias conclusiones.